Y sigue sangrando la herida, ya me duele demaciado, y no encuentro los calmantes... no los contiene ningun frasco, ¿Donde los guarde? ... ¡Ahora me acuerdo! Te los llevaste vos, junto con mi corazón, mi amor, mi sed, mis ganas de vivir; todo te lo llevaste contigo, y mi herida sigue abierta y sangra cada día, más y más, me voy en sangre, no alcanzo el celular, y sigo alucinando con tu boca, que antes me besaba apasionadamente; y eso es lo que extraño, de una manera única. Y sigue sangrando y me duele el corazón, tu lo sabes (porque lo tienes tú, lo sientes) y no haces nada para evitarlo, sigues mirando el partido, y sigue sangrando, y no quiere curar... Y ahi llego él, corriendo abrió la puerta, llorando me sostuvo entre sus brazos y me curó y me devolvio la conciencia y me sacó la venda de los ojos que llevaba tu nombre. Y se animó a amarme, y cuidó de mi herida día a día. Él rescató mi corazón de tus garras, él me supo entender, no me dejó caer. ¿Y ahora tú vienes a pedir perdón? Pués, es tarde, ¡ya cometiste el error! Hoy yo sé que elegir se quién me quiere de verdad, en quién tengo que confiar... Él me volvió a robar el corazón, ¡Pero lo sabe cuidar! ~ ♥










